OBJETIVO: MEJORAR Y PRESERVAR NUESTRA SALUD

 

“Cura, sana, culito de rana. Si no se cura hoy se curará mañana…”

A eso nos han acostumbrado desde bien pequeños. Si algo nos duele lo curamos, o al menos lo intentamos. Muchos niños no pisan la consulta de un dentista hasta que les duele una muela, y los adultos somos los reyes de ir a urgencias cuando ya no podemos más.

Afortunadamente, parece que por fin, en este siglo, ha sobrevenido un cambio de paradigma. Cada vez es más la gente que toma conciencia y consciencia del cuerpo y la mente como un todo que debemos cuidar. Vivimos más años así que hemos de intentar vivirlos lo mejor posible. No puede ser que llegada la hora de la jubilación nos queden por delante más de 20 años de dolores y sufrimientos.

 

¿Quieres empezar a cuidarte pero no sabes cómo ni por dónde empezar?

Lo primero es comprometerte contigo mismo. Lo segundo es buscar profesionales que te ayuden, porque, no nos engañemos, podemos ser muy perseverantes cuando nos proponemos algo pero igual que empezamos los proyectos con muchas ganas, si no vemos resultados a corto plazo, los dejamos caer a la primera de cambio.

 

¿Cómo puede ayudar la Quiropráctica a mejorar tu salud?

Puedes ser de los que piensa que al quiropráctico se acude cuando te duele la espalda (…) Vale, sí, es una posibilidad pero no es la correcta ni la ideal. La mayoría de las personas que acuden por primera vez a un quiropráctico no lo hacen porque están bien y quieren cuidarse (eso sería estupendo), sino porque sienten dolor o molestias y la única respuesta que les han dado son los analgésicos. Seguramente esas molestias vengan causadas por lo que en Quiropráctica llamamos Subluxación. O por decirlo de manera sencilla: que  tengas alguna vértebra levemente desalineada que causa que los nervios que salen de esa zona no acaben de funcionar a pleno rendimiento. El quiropráctico es el encargado de detectar esas subluxaciones y de corregirlas, de realinearlas. Si la vértebra vuelve a su posición natural, el nervio afectado deja de causar síntomas. Atacamos la causa del problema y generamos un efecto.

Es genial cuando después de unos cuantos ajustes te viene un paciente a decir que no tiene dolor, que ya no se acordaba de lo que era vivir sin él.

MEJORAMOS CON LA QUIROPRÁCTICA

Consecuencia directa de los ajustes es la mejora de la postura. Nuestro cuerpo nos la pide. Cuando las vértebras están desalineadas adoptamos posturas sin querer con tal de estar más cómodos. Al final, si no las corregimos, acabamos como el Jorobado de Notre Dame. Si tu columna está alineada el mismo cuerpo te pedirá estar en una buena posición.

¿Qué ocurre cuando nos sentimos bien?

subidón de energía

Cuando no nos duele nada, cuando no estamos enfermos, cuando no existen molestias ocurre que tenemos más ganas de hacer cosas, nos sentimos llenos de energía y hasta “nos venimos arriba”. Ese subidón de energía es una reacción típica en los usuarios de la Quiropráctica. Una columna ajustada facilita el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico para luchar contra la enfermedad y mantenerte a tope de energía.

Y, una buena noticia, este estado de bienestar puede ser permanente.

 

¡GENIAL! PERO MI DÍA A DÍA ES ESTRESANTE…

El trabajo, los niños, el tráfico, la casa… vivimos rodeados de situaciones estresantes que afectan directamente a nuestro sistema nervioso. Pero no todo es estrés físico. También existe el estrés químico y el emocional… Todo eso le hacemos a nuestro cuerpecito y él se va adaptando a todo lo que le echamos encima.

Imagina todos los nervios que salen de tu cerebro, que pasan por la médula espinal y se conectan a todos los órganos y demás partes del cuerpo. Si hay interferencias a lo largo del recorrido (subluxaciones) la coordinación entre cerebro, músculos y esqueleto se ve alterada. Aparece la incomodidad, la tensión, las contracturas, las molestias…

Al equilibrar el sistema nervioso, la Quiropráctica dota al organismo de una capacidad de adaptación y de resistencia óptima frente al estrés, la ansiedad y la depresión.

 

ENTONCES, SIN DOLOR, SIN MOLESTIAS, SIN ESTRÉS… ¿DESCANSARÉ MEJOR?

Descansar, dormir… se ha convertido en utopía para muchos. Raro es quien consigue dormir a pierna suelta 8 horas seguidas. Ya no es solo el “run run” que por las noches aparece en nuestras cabecitas. Los horarios de trabajo, con turnos que cambian, que alteran nuestros biorritmos, que duermes de día y meriendas de noche pero has de llevar al niño al cole cuando es «tu hora de  cenar». No podemos cambiar eso pero podemos ayudarte a mejorar la calidad del sueño rebajando mediante los ajustes vertebrales los niveles de estrés mental y físico. Y, MUY IMPORTANTE, ¡¡nuestras células necesitan dormir para regenerarse!! Es significativa la cantidad de pacientes que refieren dormir más y mejor tras recibir un ajuste.

Ahora tú decides cómo quieres encarar tu futuro. ¿Prevenir o curar?

Hay muchos más aspectos del día a día que mejoran gracias a la Quiropráctica, pero nos encantaría que fueses tú quien nos los contase.

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