Cuidado Quiropráctico: la importancia del mantenimiento

Llegar a la fase de mantenimiento tras un duro proceso de ajustes es una meta a la que llegan la mayoría de los pacientes. Cuando el primer día explico en qué consisten las fases del cuidado quiropráctico siempre digo que la de mantenimiento es la más difícil. Ese día todo el mundo parece entender que para tener una buena salud hay que hacer un cuidado mínimo cuanto menos. Y lo entienden porque están mal, porque les duele el cuerpo y el alma, porque necesitan que alguien les quite ese mal que llevan tiempo arrastrando.

El mantenimiento es difícil porque requiere de una constancia que no todos tenemos y me incluyo. En la fase más intensiva hemos visto cómo nuestro cuerpo iba eliminando síntomas, cómo los dolores iban desapareciendo. Nuestro estado de ánimo se ha visto mejorado. Incluso soportamos mejor las situaciones de estrés. Estamos bien, y eso es lo que cuenta y es genial.

Como estamos bien, y repito, es genial, nos olvidamos de qué ha sido lo que ha provocado esa situación de bienestar. Y nos dejamos. Otra vez. Y al cabo de un tiempo vuelven los síntomas y no entendemos qué ha podido pasar. Y nos acordamos de que cuando algo nos dolió fuimos al quiropráctico y nos dejó de doler.

Es mucho más fácil (y barato) corregir unas molestias iniciales que volver a recaer en un círculo vicioso de síntomas. Ni se nos pasa por la cabeza que con un ajuste al mes podemos alargar ese bienestar. La Quiropráctica no es milagrosa pero devuelve a nuestro cuerpo la capacidad innata de autogestionarse, de sanarse, de regularse.

Nadie nos ha explicado que manteniendo en buen estado de salud nuestra columna vertebral mantenemos también la buena salud de nuestro organismo al completo. Siempre hemos pensado que cuando algo deja de doler ya estamos curados y el problema se ha solucionado. Pero nuestra salud no depende de la presencia o de la ausencia de síntomas. ¿Acaso solo vamos al dentista cuando nos duele una muela? ¿No nos cepillamos los dientes 3 o 4 veces al día? Pues nuestra columna se merece que periódicamente la cuidemos y la revisemos.

El mantenimiento no está destinado a corregir las vértebras subluxadas sino a prevenir que estas vuelvan a subluxarse.

El objetivo  final de la Quiropráctica no es ser un paliativo como lo puede ser un analgésico.  La esencia de la Quiropráctica es LA PREVENCIÓN.

De vez en cuando me encuentro a pacientes o les llamo para preguntar qué tal están porque hace tiempo que no vienen a ajustarse. La respuesta habitual es que están bien. Perfecto. Esa es la idea, estar bien. La coletilla a ese “estoy bien” suele ser: cuando me vuelva a doler ya os llamo. ¿Por qué? Porque tenemos mal entendido el concepto de salud. Que no duela no significa que se esté bien y sano.

 

¿Y tú? ¿Cuánto hace que no te ajustas?

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