¿Cuánto tiempo dura el cuidado quiropráctico?

La duración del cuidado quiropráctico no es algo que podamos determinar en la consulta. Esa decisión recae directamente en el paciente. Sois vosotros los que debéis considerar incluir la quiropráctica como un modo más de prevención de salud en vuestras vidas.

La mayoría de personas que acuden a nuestros centros vienen ya con un cuadro agudo de dolor, problemas antiguos, y en muchos casos con una edad avanzada que ralentiza considerablemente la recuperación. Desgraciadamente, en nuestra cultura, aún existe la tendencia a pensar que si no hay dolor no hay enfermedad, estamos sanos. Pero sabemos que esto no es cierto, nuestra salud no puede depender de la presencia o no de síntomas.

A menudo, cuando os acercáis a pedir información, preguntáis si con un ajuste vuestro problema desaparecerá. ¡Ojalá! Pero, seamos sinceros ¿creéis que un problema que se ha estado gestando durante años puede arreglarse con un par de ajustes? Y si no le ponemos remedio cuando aún lo tiene, ¿qué pronóstico nos espera en el plazo de 5 o 10 años?

¿Cuántas sesiones son necesarias?

En Quiropráctica mar elaboramos para cada paciente un plan de cuidado quiropráctico destinado a recuperar, primero, y salvaguardar, después, la salud. Al principio las sesiones se han de hacer con una frecuencia mayor para poder aliviar los síntomas y mejorar el estado actual de salud lo antes posible.  En esta etapa más intensiva las sesiones suelen hacerse dos veces por semana. De esta manera la columna vertebral empezará a ganar en movilidad y flexibilidad y el sistema nervioso funcionará mejor. Cada ajuste quiropráctico refuerza el anterior y muchos pacientes experimentan una remisión de los síntomas en esta primera fase inicial o de reconexión. Esto provoca que algunos piensen que ya se solucionó su problema cuando apenas estamos rascando en la superficie. Para que la causa del problema se corrija se necesita TIEMPO y PACIENCIA. Por eso el cuidado quiropráctico no ha de abandonarse en esta fase ya que es muy probable que haya una recaída a corto o medio plazo.

Hay que tener en cuenta que los ajustes que recomendamos en la primera visita son orientativos. Dependiendo de la evolución de cada paciente podemos alargar la frecuencia entre ellos si la mejora es notable.

¿Y después?

Una vez superada la fase de reconexión ya podemos empezar a espaciar los ajustes. Estamos en la fase de consolidación. Los músculos están más relajados, las vértebras más alineadas y el cuerpo va evolucionando de manera satisfactoria hacia el bienestar. De manera progresiva iremos aumentando el tiempo entre ajustes, primero uno a la semana, luego a quince días, tres semanas… un mes.

Llegamos a la fase de integración, de bienestar o de mantenimiento. Nuestro día a día no se para, no os podemos meter en una burbuja ni entre algodones. La mayoría de nuestros pacientes cuando llegan a esta fase quieren seguir disfrutando de los beneficios ganados y de una buena calidad de vida. Es por eso que siguen con un cuidado quiropráctico de mantenimiento, a modo preventivo, de ajustes regulares. Las visitas de mantenimiento suelen ser mensuales pero depende mucho de la rutina diaria de cada uno, del trabajo, de las emociones, etc.

Nuestro sistema nervioso siempre va a ser el encargado de que todo funcione correctamente. Con el cuidado quiropráctico le hemos devuelto las herramientas para llevar a cabo su labor. Es vital cuidarlo para que rinda al máximo.

La Quiropráctica da vida a tus años y años a tu vida

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